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18 de diciembre de 2011

FRAGMENTOS DE SABIDURIA-EL KYBALION-LOS MISTERIOS DE HERMES -



EL KYBALION
DOCTRINAS SECRETAS-ENSEÑANZAS HERMETICAS-
EL TODO ES MENTE ;el universo es mental-
EL KYBALION

Los siete principios, o axiomas, como están descritos en el Kybalión son:

I - Mentalismo: El Todo es mente; el universo es mental.

II - Correspondencia: Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Afirma que este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: El Físico, El Mental y El Espiritual.

III - Vibración: Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.

IV - Polaridad: Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

V - Ritmo: Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.

VI - Causa y efecto: Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley.

VII - Genero: El genero existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; el genero se manifiesta en todos los planos. En el plano físico es la sexualidad.



KYBALION-HERMES
 Fue también en el antiguo Egipto donde vivieron los tan grandes adeptos y Maestros que nadie después ha sobrepasado, y que rara vez han sido igualados en las centurias que han transcurrido desde los tiempos del Gran Hermes. El Egipto fue la residencia de la Gran Logia de las fraternidades místicas. Por las puertas de su templo entraron todos los neófitos que, convertidos más tarde en Adeptos, Hierofantes y Maestros, se repartieron por todas partes, llevando consigo el precioso conocimiento que poseían y deseando hacer partícipe de él a todo aquel que estuviera preparado para recibirlo. Ningún estudiante de ocultismo puede dejar de reconocer la gran deuda que tiene contraída con aquellos venerables Maestros de Egipto.

Pero entre esos grandes adeptos existió uno al que los demás proclamaron " el Maestro de los Maestros". Este hombre, si es que puede llamarse "hombre" a un ser semejante, vivió en Egipto en la más remota antigüedad y fue reconocido bajo el nombre de Hermes Trismegisto.
Fue el padre de la sabiduría, el fundador de la astrología, el descubridor de la alquimia. Los detalles de su vida se han perdido para la historia, debido al inmenso espacio de tiempo transcurrido desde entonces.




 La fecha de su nacimiento en Egipto, en su última encarnación en este planeta, no se conoce ahora, pero se ha dicho que fue contemporáneo de las más antiguas dinastías de Egipto, mucho antes de Moisés. Las autoridades en la materia lo creen contemporáneo de Abraham, y en alguna de las tradiciones judías se llega a afirmar que Abraham obtuvo muchos de los conocimientos que poseía del mismo Hermes.
Después de haber transcurrido muchos años desde su muerte (la tradición afirma que vivió trescientos años), los egipcios lo deificaron e hicieron de él uno de sus dioses, bajo el nombre de Tot. Años después los griegos hicieron también de él otro de sus dioses y lo llamaron "Hermes, el dios de la sabiduría". Tanto los griegos como los egipcios reverenciaron su memoria durante centurias enteras, denominándole el "inspirado de los dioses", y añadiéndole su antiguo nombre "Trismegisto", que significa "tres veces grande". Todos estos antiguos países lo adoraron, y su nombre era sinónimo de "fuente de sabiduría".



Aun en nuestros días usamos el término "hermético" en el sentido de "secreto", "reservado", etc., y esto es debido a que los hermetistas habían siempre observado rigurosamente el secreto de sus enseñanzas. Si bien entonces no se conocía aquello de "no echar perlas a los cerdos", ellos siguieron su norma de conducta especial que les indicaba " dar leche a los niños y carne a los hombres", cuyas máximas son familiares a todos los lectores de las escrituras bíblicas, máximas que, por otra parte, habían sido ya usadas muchos siglos antes de la Era Cristiana.



Y esta política de diseminar cuidadosamente la verdad ha caracterizado siempre a los hermetistas, aun en nuestros días. Las enseñanzas herméticas se encuentran en todos los países y en todas las religiones, pero nunca identificada con un país en particular ni con secta religiosa alguna. Esto es debido a la prédica que los antiguos instructores hicieron para evitar que la Doctrina Secreta se cristalizara en un credo. La sabiduría de esta medida salta a la vista de todos los estudiantes de historia. El antiguo ocultismo de la India y la Persia degeneró y se perdieron sus conocimientos, debido a que los instructores se habían convertido en sacerdotes y mezclaron la teología con la filosofía, siendo su inmediata consecuencia que perdieron toda su sabiduría, la que acabó por transformarse en una cantidad inmensa de supersticiones religiosas, cultos, credos y dioses.


 Lo mismo pasó con las enseñanzas herméticas de los gnósticos cristianos, enseñanzas que se perdieron por el tiempo de Constantino, quien mancilló la filosofía mezclándola con la teología, y la iglesia cristiana perdió entonces su verdadera esencia y espíritu, viéndose obligada a andar a ciegas durante varios siglos, sin que hasta ahora haya encontrado su camino, observándose actualmente que la iglesia cristiana está luchando nuevamente por aproximarse a sus antiguas enseñanzas místicas.



Pero siempre han existido unas cuantas almas que han conservado viva la llama, alimentándola cuidadosamente y no permitiendo que se extinguiera su luz. Y gracias a esos firmes corazones y a esas mentes de extraordinario desarrollo tenemos aun la verdad con nosotros. Mas no se encuentra en los libros. Ella ha sido transmitida del Maestro al discípulo, del iniciado al neófito, de los labios a los oídos. Si alguna vez se ha escrito algo sobre ella, su significado ha sido cuidadosamente velado con términos de astrología y alquimia, de tal manera que sólo los que poseían la clave podían leerlo correctamente. Esto se hizo necesario a fin de evitar las persecuciones de los teólogos de la Edad Media, quienes luchaban contra la Doctrina Secreta a sangre y fuego. Aun en nuestros días nos es dable encontrar algunos libros valiosos de filosofía Hermética, pero la mayor parte se ha perdido. Sin embargo, la Filosofía Hermética es la única clave maestra que puede abrir las puertas a todas las enseñanzas ocultas.



En los primeros tiempos existió una compilación de ciertas doctrinas herméticas que eran las bases fundamentales de toda la Doctrina Secreta, y que habían sido, hasta entonces, transmitidas del instructor al estudiante, compilación que fue conocida bajo el nombre de "El Kybalión", cuyo exacto significado se perdió durante centenares de años. Sin embargo, algunos que han recibido sus máximas de los labios a los oídos las comprenden y las conocen. Sus preceptos no habían sido escritos nunca hasta ahora. 


Son, simplemente, una serie de máximas y axiomas que luego eran explicados y ampliados por los Iniciados. Estas enseñanzas constituyen realmente los principios básicos de la "alquimia hermética", la que, contrariamente a lo que se cree, está basada en el dominio de las fuerzas mentales, mas bien que en el de los elementos materiales; en la transmutación de una clase de vibraciones mentales en otras, más bien que en el cambio de una clase de metal en otro. La leyenda acerca de la piedra filosofal, que convertía todos los metales en oro, era una alegoría relativa a la Filosofía Hermética, alegoría que era perfectamente comprendida por todos los discípulos del verdadero hermetismo.

En esta obrita invitamos a nuestros estudiantes a examinar las enseñanzas herméticas, tal como fueron expuestas en "El Kybalión", explicadas y ampliadas por nosotros, humildes estudiantes de las mismas, que si bien llevamos el título de iniciados somos, sin embargo, simples discípulos a los pies de Hermes, el Maestro. Transcribimos aquí muchas de las máximas y preceptos de "E l Kybalión", acompañadas por explicaciones y comentarios que creemos ayudarán a hacer más fácilmente comprensible esas enseñanzas por los hombres modernos, especialmente teniendo en cuenta que el texto original ha sido velado a propósito con términos obscuros y desconcertantes.
Las máximas originales, axiomas y preceptos de "El Kybalión" están impresos con otro tipo de letra. Esperamos que los lectores de esta obra sacarán tanto provecho del estudio de sus páginas como lo han sacado otros que han pasado antes por el mismo sendero que conduce al adepto desde los tiempos de Hermes Trismegisto, el Maestro de los Maestros, el Tres veces Grande, hasta ahora.






LOS SIETE PRINCIPIOS DEL KYBALION
No existe fragmento de las enseñanzas ocultas poseídas por el mundo que haya sido tan cuidadosamente guardado como las enseñanzas herméticas.
A pesar de ello, han llegado hasta nosotros a lo largo de las decenas de centurias que han transcurrido desde la vida de su fundador, Hermes Trimegistro, el “Escriba de los Dioses” que residió en el Antiguo Egipto, en los días en que la raza presente de los hombres estaba en su infancia.
Contemporáneo de Abraham, y, si las leyendas son ciertas, Instructor de ese venerable sabio, Hermes Trimegistro fue y es el gran Sol central de la Sabiduría Oculta, cuyos rayos iluminan las innumerables enseñanzas que han sido divulgadas desde su tiempo.
Todas las enseñanzas fundamentales y básicas contenidas en las doctrinas esotéricas de toda raza pueden ser atribuidas a Hermes Trimegistro. Incluso las más antiguas enseñanzas de la India tienen indudablemente sus raíces en las enseñanzas herméticas originales.
Es indudable la influencia de las enseñanzas herméticas en toda religión conocida por el hombre, ya sea una forma muerta o en completo vigor en nuestro tiempo.
La obra de Hermes Trimegistro parece haberse orientado en el sentido de plantar la gran semilla de la Verdad que ha crecido y florecido en santísimas formas, más que en establecer una Escuela de Filosofía que dominara el pensamiento del mundo.

Así, las verdades originales enseñadas por Él han sido conservadas intactas en su pureza original por unos pocos hombres en dad edad, que rehusando tener un gran número de seguidores, prefirieron reservarla para los pocos que estaban preparados para comprenderla.
De labio a oído, la verdad ha sido trasmitida entre los pocos. Siempre ha habido Iniciados que en diversas partes del mundo mantuvieron viva la llama sagrada del Conocimiento Hermético, y ellos han trasmitido la Verdad generación tras generación.
Estos hombres dedicaron sus vidas a una labor de Amor que el poeta ha descrito en sus versos.
“¡Oh, no dejes que se extinga la llama!
Protegida edad tras edad en su oscura caverna
En sus santos templos cuidada.
Alimentada por sacerdotes puros de Amor,
¡No dejes que se extienda la llama!
Estos hombres nunca han buscado la aprobación popular, ni una multitud de seguidores. Son indiferentes a estas cosas, pues saben cuán pocos hay preparados para la Verdad, y que la reconocerían si les fuera presentada.
No obstante, fieles a las enseñanzas originales, participan de aquella que dice: “Dónde caen las pisadas del Maestro, los oídos de aquellos listos para su enseñanza se abren de par en par”. Pero también su actitud ha estado estrictamente de acuerdo con el otro aforismo hermético que dice: “Los labios de la Sabiduría están cerrados, excepto para los oídos del entendimiento”.

FILOSOFÍA HERMÉTICA
Del antiguo Egipto partieron las enseñanzas esotéricas que han marcado las filosofías de todos los tiempos.
Egipto fue la cuna de la Sabiduría Esotérica. India, Persia, China, Grecia y Roma participaron del conocimiento que los Hierofantes y los Maestros de la Tierra de Isis habían atesorado. Allí estaba localizada la Gran Logia de los Místicos.
A las puertas de sus Templos entraban los neófitos, quienes posteriormente, como Hierofantes, Adeptos y Maestros, viajaban a los cuatro rincones de la Sabiduría Divina.
Entre los Grandes Maestros existió una vez uno a quien todos aclamaban como el “Maestro de Maestros”. Vivió en Egipto en los primerísimos días. Fue conocido como Hermes Trimegistro, el padre de la Sabiduría Oculta, el fundador de la Astrología, el descubridor de la Alquimia.
Los detalles de su vida se han perdido para siempre.
Se dice que a su muerte (según la tradición vivió 300 años) los egipcios le deificaron bajo el nombre de Thot.
Posteriormente fue asimilado a Mitología griega y romana.


Los egipcios reverenciaron su memoria por muchos siglos llamándole “Escriba de los Dioses” y también Trimegistus, que significa “el tres veces grande”.
El término “hermético” que hoy usamos en el sentido de “secreto”, “sellado de manera que nada pueda escaparse relaciona con el principio del secreto en las enseñanzas que observaron con rigor los seguidores de Hermes Trimegistro.
Las enseñanzas herméticas han de encontrarse en todas partes, pero nunca identificadas con alguna nación o sector en particular. Y ello en razón de la advertencia de los antiguos Instructores contra permitir que la Doctrina Secreta se cristalizase en un credo. La sabiduría de esta amonestación es evidente. El antiguo ocultismo de India y Persia degeneró y fue debido a que los Instructores se volvieron sacerdotes y mezclaron así la Teología con la filosofía siendo el resultado que el Esoterismo de India y Persia se ha perdido gradualmente entre la masa de superstición religiosa, cultos, credos y “dioses”.
Igual sucedió con las enseñanzas herméticas de los gnósticos y los cristianos primitivos, que se perdieron en el tiempo de Constantino, cuya mano de hierro asfixió la Filosofía con el manto de la Teología, perdiendo para la Iglesia Cristiana lo que era su misma esencia y haciéndola buscar a ciegas a lo largo de varios siglos, antes de que encontrase el camino de vuelta a su antigua fe.
En los primeros días hubo una compilación de ciertas doctrinas herméticas básicas, transmitidas de Maestro a discípulo, que fue conocida como “El Kybalion”, habiendo sido perdido por varios siglos el significado y la importancia exactos del término.
Era una colección de máximas, axiomas y preceptos. Estas enseñanzas constituían realmente los principios básicos del “Arte de la Alquimia Hermética”, la transmutación de nuestras energías inferiores en actos de Voluntad, Amor e Inteligencia.


I. EL PRINCIPIO MENTAL
“El todo es mente; el Universo es mental”
Este principio explica que el todo, que es el Principio substancial que subyace a toda manifestación externa y que conocemos como Universo manifestado, es Espíritu, y que en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero puede ser concebido como una mente universal.
Explica también que el Universo fenomenal es simplemente una creación mental del Todo, y que como conjunto o en cada una de sus partes fundamenta su existencia en la mente del todo.

II. EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA
“Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”
Este principio explica que existe una correspondencia entre todos los planos de manifestación.
Dicen los hermetistas que la comprensión de este principio nos permite solucionar muchas oscuras paradojas.
Este principio es de aplicación en todos los planos del Universo material, mental y espiritual.
Es una Ley Universal.
Igual que el conocimiento de los principios de la Geometría capacita al hombre para medir soles distantes y sus movimientos, así el conocimiento del principio de correspondencia capacita al hombre para razonar inteligentemente e incursionar en los secretos de la Naturaleza.
III. EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN
“Nada descansa; todo se mueve; todo vibra”.
“Todo está en movimiento”, “todo vibra”, “nada está en reposo”.
Este principio ha sido corroborado por la ciencia moderna y sin embargo fue enunciado hace miles de años por los Maestros del Antiguo Egipto. Explica que las diferencias entre manifestaciones diferentes de materia, energía, mente, e incluso espíritu, resultan de frecuencias de vibración variable.
Desde el TODO, que es Espíritu puro, bajando hasta la forma más grosera de materia, todo está en vibración (cuanto más alta la vibración, más alta la posición en la escala).
La vibración del Espíritu es de una intensidad y rapidez infinitas, tal que está prácticamente en reposo (igual que la rueda moviéndose rápidamente parece inmóvil). Y en el otro extremo de la escala, hay formas groseras de materia cuyas vibraciones son tan bajas como para parecer en reposo.
Entre estos dos polos hay millones y millones de grados de vibración.
Desde el átomo, hasta los mundos y Universos, todo está en vibración.



IV. EL PRINCIPIO DE POLARIDAD
“Todo es dual, todo tiene polos, todo tiene su par de opuestos; semejantes y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas”.
Este principio explica las viejas paradojas que han sido establecidas como sigue: “Tesis y antítesis son idénticas en naturaleza, pero diferentes en grado”; “los pares de opuestos pueden ser reconciliados”. “los opuestos son lo mismo difiriendo solo en grado”; “los extremos se tocan”, etc.
Explica que en todo hay dos polos o aspectos opuestos. Y que los opuestos son realmente la misma cosa. Tomemos por ejemplo el “calor” y el “frío”.
Los dos términos calor y frío indican simplemente grados variables de la misma cosa. Y esa misma cosa que se manifiesta como “calor” y “frío” es simplemente una forma, una variedad, una frecuencia de vibración.
Lo mismo sucede con la “luz” y la “oscuridad”, consistiendo la diferencia en grados variables entre los polos del fenómeno. Bien y mal también son dos polos de la misma cuestión.
El hermetista conoce el arte de transmutar el Mal en Bien, por medio de la aplicación del principio de Polaridad.


V. EL PRINCIPIO DEL RITMO
“todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa”
Este principio explica que en todas las cosas hay un flujo y un reflujo, un vaivén hacia atrás y hacia delante, una crecida y una mengua entre los polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad.
Así sucede en los asuntos del Universo, los soles, los mundos, los hombres, los animales, la mente, la energía y la materia.
Esta Ley está manifestada en al creación y destrucción de mundos, en la elevación y caída de naciones, en la vida de todas las cosas y finalmente en los estados mentales del hombre.
Los hermetistas conocen la importancia de este principio en su aplicación mental y han conseguido hasta cierto grado superar sus efectos sobre ellos mismos.
Cualquier individuo que haya alcanzado un cierto grado de autodominio neutraliza la oscilación violenta de manera más o menos inconsciente. Pero el verdadero hermetista lo hace por el uso de su voluntad, alcanzando un alto grado de estabilidad mental.

VI. EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO
“Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la Ley; casualidad no es sino un nombre para la ley no conocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la Ley”
Este principio explica que hay una causa para todo efecto y un efecto a partir de toda causa.
Afirman que todo sucede de acuerdo con la Ley y que nada “simplemente sucede”. No existe la casualidad.
Así, la Vida se comprende como la concatenación de causas y efectos.
Este principio fue el tema central de las Filosofías tibetana y budista.
Para el hermetista el conocimiento profundo de este principio le permite en cierto grado el dominio de sí mismo y de su entorno, pero siempre obediente a la Ley.
VII: EL PRINCIPIO DEL GÉNERO
“El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos”
Afirma que en todo lo manifestado existen los principios masculino y femenino. Ello es fácilmente apreciable en el mundo objetivo. Desde el plano físico hasta el espiritual. El principio del género trabaja siempre en el sentido de la generación, la regeneración y la creación.
Lo masculino lleva en sí el principio gráficamente este principio a través del símbolo Yin-Yang.
Los Siete Principios del Kybalion son la llave de oro de la Sabiduría de todos los tiempos.


G.I.P.M.O

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